PR. Papers
Nº 3 /05
Por: Aarón Binenfeld.
Las Incumbencias que oportunamente estableció la Resolución Nº 1245/88 del Ministerio de Educación y posteriormente el Perfil y Alcances para los títulos equivalentes a Licenciado en Relaciones Públicas contemplados en el Decreto Nº 256/94, el que deroga la norma anterior y establece que las primeras serán de uso de aquellas profesiones que por su naturaleza comprometan el interés público.
Asimismo para las profesiones como Relaciones Públicas, le corresponden Perfil y Alcances y estos serán los que cada universidad de gestión pública o privada autorizada, le confiera según su Plan de Estudios.
Bien, pero independientemente de la referida normativa, ¿cuáles son las áreas de cobertura, de influencia, las especialidades, para qué áreas las Universidades debe preparar a sus estudiantes, de que se debe ocupar un profesional con título de Licenciado en Relaciones Públicas?
Mi respuesta a estos interrogantes es la siguiente:
Imagen Corporativa.
Relaciones con los Públicos Internos y Externos.
Ceremonial y Organización de Eventos.
Campañas de Propaganda y Publicidad Institucional.
Asesoramiento sobre Políticas de Comunicación.
Estudios e Investigaciones de Públicos e Imagen.
Responsabilidad Social Corporativa.
Sondeos de Opinión Pública.
Peritajes y Arbitrajes.
10. Campañas de Relaciones Públicas.
11. Asuntos Públicos.
12. Ética en Relaciones Públicas.
13. Comunicación en Situación de Crisis.
14. Comunicaciones Ambientales.
15. Comunicaciones Financieras.
16. Comunicaciones Agropecuarias.
17. Comunicaciones Políticas.
18. Auditorias de Imagen.
19. Auditorias de Comunicación.
20. Issues Management.
21. Lobby.
22. Identidad Corporativa.
23. Estudios de Clima Interno.
24. Sponsor.
25. Patrocinio.
26. Mecenazgo.
27. Auspicio.
28. Reputación.
------------------------------------------------------------------------------
domingo, 20 de mayo de 2007
“Mi Visión del Futuro Profesional de las Relaciones Públicas”
PR. Papers
Nº 2/05
Por Aarón Binenfeld.
El mundo ha atravesado diversas revoluciones como la Agrícola-Ganadera, luego la Industrial y posteriormente a partir de la creación del Microchip, la que dio por llamarse la Revolución Tecnológica que ha alcanzado a las organizaciones públicas, privadas y sin fines de lucro, los negocios, los estados y la vida cotidiana.
Ahora hemos ingresado a una nueva revolución que todavía no la percibimos totalmente, pues aún no hemos tomado plena conciencia de ella, ya que estamos sumergidos en ella, somos los protagonistas de ella, y es la Revolución de la Comunicación, sí la Comunicación, que a través del lenguaje fuera creada por el hombre, constituyéndose en la herramienta más poderosa, desde el homosapiens hasta nuestros días.
Hoy podemos decir que las organizaciones deben alcanzar sus objetivos estratégicos con la opinión pública a favor. Las Relaciones Públicas entendidas como la “Administración de todos los Procesos Comunicacionales de una Organización”, se perfilan como una ciencia del futuro, con un pie en la tierra y otro en el vertiginoso mundo del ciberespacio.
En este contexto las Relaciones Públicas confieren una visión estratégica y metodológica de la comunicación donde los conceptos: Asuntos Públicos, Reputación, Credibilidad, Opinión Pública, Responsabilidad Social Corporativa y Lobby adquieren dimensión propia para convergir armoniosamente entre las organizaciones y sus públicos.
En este sentido se requiere del estudio y abordaje práctico de las Relaciones Públicas, como así también la comprensión del modo en que las empresas interactúan con el entorno, en la compleja trama de la sociedad de nuestros días.
Consecuentemente el relacionista público se concibe hoy como un profesional, como un estratega de la comunicación, que por medio de una visión integradora tendrá por misión contactar a las organizaciones con sus públicos, administrando los asuntos públicos y generando así opinión favorable a través del trabajo de la imagen corporativa.
Nº 2/05
Por Aarón Binenfeld.
El mundo ha atravesado diversas revoluciones como la Agrícola-Ganadera, luego la Industrial y posteriormente a partir de la creación del Microchip, la que dio por llamarse la Revolución Tecnológica que ha alcanzado a las organizaciones públicas, privadas y sin fines de lucro, los negocios, los estados y la vida cotidiana.
Ahora hemos ingresado a una nueva revolución que todavía no la percibimos totalmente, pues aún no hemos tomado plena conciencia de ella, ya que estamos sumergidos en ella, somos los protagonistas de ella, y es la Revolución de la Comunicación, sí la Comunicación, que a través del lenguaje fuera creada por el hombre, constituyéndose en la herramienta más poderosa, desde el homosapiens hasta nuestros días.
Hoy podemos decir que las organizaciones deben alcanzar sus objetivos estratégicos con la opinión pública a favor. Las Relaciones Públicas entendidas como la “Administración de todos los Procesos Comunicacionales de una Organización”, se perfilan como una ciencia del futuro, con un pie en la tierra y otro en el vertiginoso mundo del ciberespacio.
En este contexto las Relaciones Públicas confieren una visión estratégica y metodológica de la comunicación donde los conceptos: Asuntos Públicos, Reputación, Credibilidad, Opinión Pública, Responsabilidad Social Corporativa y Lobby adquieren dimensión propia para convergir armoniosamente entre las organizaciones y sus públicos.
En este sentido se requiere del estudio y abordaje práctico de las Relaciones Públicas, como así también la comprensión del modo en que las empresas interactúan con el entorno, en la compleja trama de la sociedad de nuestros días.
Consecuentemente el relacionista público se concibe hoy como un profesional, como un estratega de la comunicación, que por medio de una visión integradora tendrá por misión contactar a las organizaciones con sus públicos, administrando los asuntos públicos y generando así opinión favorable a través del trabajo de la imagen corporativa.
“Los Jefes y los Líderes”
Papers
PR. Papers
Nº 1/05
Por Aarón Binenfeld.
Hay quienes se conforman con ser jefes, otros tratan de ser líderes. En todos los ámbitos de la vida se necesita, se hace imprescindible, un principio de autoridad, para esto se requiere una punta de lanza, una cabeza rectora pero si esta autoridad es ejercida por un jefe que no llega al calibre de un líder, esas órdenes van a ser cuestionadas. Ahora bien cuáles son las diferencias entre jefe y líder.
El jefe hace trabajar, el líder hace que los demás quieran trabajar, éste sugiere aquel ordena. Un líder siempre se encuentra por delante de su grupo encabeza los movimientos, esta un poco más allá. Esta adelantado a los demás. Un jefe marcha con el grupo dando órdenes, el jefe a lo sumo llega a tiempo, nunca esta más allá.
El jefe deshumaniza al individuo, pretende que sus empleados se muevan como masas. El líder conoce a cada uno de sus empleados tratándolos como personas, alienta la iniciativa personal.
El líder no tiene complejo de competencia, enseña a trabajar. El jefe se cuida de sus compañeros y colaboradores, guarda celosamente el secreto del éxito. El jefe distribuye el trabajo entre los demás, el líder comparte la labor, este inspira confianza y respeto, aquel solo infunde miedo.
El líder nunca se separa de su grupo, actúa en forma homogénea y compacta, es uno más dentro de su personal. El jefe ordena, manda al grupo, intenta siempre mantener viva la diferencia entre él y sus subordinados.
El líder siente una falla, busca el porqué de ésta, el jefe quiere al responsable del error. Conclusión: La diferencia fundamental es que para el jefe el objetivo es mandar, en cambio el líder tiene como vocación el servicio.
Asimismo la gente esta influenciada por la opinión de los demás especialmente de aquellos a quienes respeta, es decir lideres de opinión. Los hay formales por su posición o rango en la comunidad, Ej. Diputados, Maestros, Sacerdotes.
Los hay también informales por su carisma o personalidad este tipo de líderes influyen en sus pares. El papel primario del líder de opinión, es actuar como autoridad, cuyo prestigio y conocimiento confiera garantía y legitimidad al mensaje.
PR. Papers
Nº 1/05
Por Aarón Binenfeld.
Hay quienes se conforman con ser jefes, otros tratan de ser líderes. En todos los ámbitos de la vida se necesita, se hace imprescindible, un principio de autoridad, para esto se requiere una punta de lanza, una cabeza rectora pero si esta autoridad es ejercida por un jefe que no llega al calibre de un líder, esas órdenes van a ser cuestionadas. Ahora bien cuáles son las diferencias entre jefe y líder.
El jefe hace trabajar, el líder hace que los demás quieran trabajar, éste sugiere aquel ordena. Un líder siempre se encuentra por delante de su grupo encabeza los movimientos, esta un poco más allá. Esta adelantado a los demás. Un jefe marcha con el grupo dando órdenes, el jefe a lo sumo llega a tiempo, nunca esta más allá.
El jefe deshumaniza al individuo, pretende que sus empleados se muevan como masas. El líder conoce a cada uno de sus empleados tratándolos como personas, alienta la iniciativa personal.
El líder no tiene complejo de competencia, enseña a trabajar. El jefe se cuida de sus compañeros y colaboradores, guarda celosamente el secreto del éxito. El jefe distribuye el trabajo entre los demás, el líder comparte la labor, este inspira confianza y respeto, aquel solo infunde miedo.
El líder nunca se separa de su grupo, actúa en forma homogénea y compacta, es uno más dentro de su personal. El jefe ordena, manda al grupo, intenta siempre mantener viva la diferencia entre él y sus subordinados.
El líder siente una falla, busca el porqué de ésta, el jefe quiere al responsable del error. Conclusión: La diferencia fundamental es que para el jefe el objetivo es mandar, en cambio el líder tiene como vocación el servicio.
Asimismo la gente esta influenciada por la opinión de los demás especialmente de aquellos a quienes respeta, es decir lideres de opinión. Los hay formales por su posición o rango en la comunidad, Ej. Diputados, Maestros, Sacerdotes.
Los hay también informales por su carisma o personalidad este tipo de líderes influyen en sus pares. El papel primario del líder de opinión, es actuar como autoridad, cuyo prestigio y conocimiento confiera garantía y legitimidad al mensaje.
Por Adrián Paenza
Diciembre y marzo son dos meses muy particulares para los estudiantes: son meses de exámenes. Lo que sigue es una propuesta para pensar. No pretende ser un "tratado" sobre nada. Sólo son algunas reflexiones, dudas que tengo, después de más de 40 años de docencia.
Un maestro, un profesor, es quien asume -entre sus tareas- la de averiguar si los alumnos estudiaron, se prepararon, si comprendieron, si dedicaron tiempo y esfuerzo... En pocas palabras: si "saben". Pero en general, nos debemos a nosotros mismos una pregunta: ¿los interesamos antes? ¿Quién tiene ganas de dedicar su tiempo, su energía y esfuerzo a algo que no le interesa? ¿Sabemos los docentes despertar curiosidades? ¿Quién nos preparó para eso? ¿Quién nos enseñó o enseña a generar apetito por aprender? ¿Quién se preocupa por bucear en los gustos o inclinaciones de los jóvenes para ayudarlos a desarrollarse por allí? Haga una prueba: tome un niño de tres años y cuéntenle cómo se concibe una criatura. Es muy posible que si usted tiene buena sintonía con el niño, él lo escuche, pero después salga corriendo a jugar con otra cosa. En cambio, si usted hace las mismas reflexiones delante de un niño de seis o siete años, verá cómo el interés es diferente, la atención es distinta. ¿Por qué? Porque lo está ayudando a encontrar la respuesta a una pregunta que él ya se hizo. El mayor problema de la educación en los primeros niveles es que los docentes dan respuestas a preguntas que los niños no Se hicieron, tener que tolerar eso es decididamente muy aburrido.
¿Por qué no probamos al revés? ¿Puede todo docente explicar por qué enseña lo que enseña? ¿Puede explicar para qué sirve lo que dice? ¿Es capaz de contar el origen del problema que llevó a la solución que quiere que aprendamos? ¿Quién dijo que la tarea del docente es sólo dar respuestas?
La primera cosa que un buen docente debiera hacer es tratar de generar preguntas. ¿Usted se sentaría a escuchar respuestas a preguntas que no se hizo? ¿Lo haría con ganas? ¿Lo haría con interés? ¿Cuánto tiempo le dedicaría? ¿Por qué lo haría? Quizás, para cumplir, por elegancia, por respeto, porque no le queda más remedio, porque está obligado por las circunstancias, pero trataría de escapar de la situación lo más rápido posible. Los jóvenes o los niños no pueden.
En cambio, si uno logra despertar la curiosidad de alguien, si le pulsa la cuerda adecuada, el joven saldrá en búsqueda de la respuesta porque le interesa encontrarla. La encontrará solo, se la preguntará al compañero, a los padres, al maestro/a, la buscará en un libro... no sé. Algo va a hacer, porque está motorizado por su propio interés.
La situación, vista desde un alumno, podría resumirse así (con la exageración que necesito para poder dar énfasis a lo que pienso): "Por qué estoy obligado a venir en el momento que me dicen, a pensar en lo que me dicen, a no mirar lo que otros escribieron y publicaron al respecto, a no poder discutirlo con mis compañeros, a tener que hacerlo en un tiempo fijo, a no poder ir al baño si necesito hacerlo, a no poder comer si tengo hambre o beber si tengo sed, y encima puede que me sorprendan con preguntas sin darme tiempo para preparar las respuestas?”.
Puesto todo junto, ¿no luce patético? Es probable que varios alumnos no logren nunca resolver los problemas del examen que tienen delante, pero no porque desconozcan la solución, sino porque quizá no lleguen nunca a superar todas las vallas que vienen antes.
Desde el año 1993 estamos haciendo una experiencia en la Competencia de Matemática que lleva el nombre de mi padre. Los alumnos de todo el país que se presentan a rendir la prueba pueden optar por anotarse en pareja. Esto es: si quieren, pueden rendir individualmente, pero si no, pueden elegir un compañero o compañera para pensar los problemas en conjunto, buscarse alguien con quien discutir y polemizar los ejercicios.
Este método, ¿no se parece más a la vida real? ¿No nos llenamos la boca diciendo que tratamos de fomentar el trabajo en grupo, las consultas bibliográficas, las interconsultas con otros especialistas, las discusiones, los foros, los debates... en el mundo de todos los días? ¿Por qué no tratamos de reproducir estas situaciones en la ficción de un aprendizaje circunstancial?
En el colegio primario o secundario, en donde los maestros o profesores tienen un contacto cotidiano con los alumnos -si la relación interactiva docente-alumno funcionara efectivamente como tal- no entiendo las pruebas por sorpresa. ¿No es suficiente esa relación que dura meses para detectar quién es el que entendió y quién no? ¿Hace falta como método didáctico tirarles la pelota como si estuvieran jugando al "distraído"?
Estos sistemas de examinación tienen un fuerte componente de "desconfianza". Pareciera que el docente sospecha que el alumno no estudió o que no sabe, o que se va a copiar, y entonces lo quiere descubrir. Y allí empieza la lucha. Una lucha estéril e incomprensible, que exhibe la disociación más curiosa: "nadie pelearía contra quien lo ayuda ni trataría de engañarlo”.
Quizás el problema ocurra porque el alumno no logra descubrir que la relación está dada en esos términos, y como la responsabilidad mayor pasa por los que estamos de este lado, no hay dudas de que los que tenemos que cambiar somos nosotros.
No propongo el "no examen". Es obvio que para poder progresar en cualquier carrera, en cualquier estadio de la educación, uno tiene que demostrar -de alguna forma- que sabe lo que debería saber. Eso está fuera de discusión. Discrepo con la metodología, me resisto a este "tipo" de examen, sencillamente porque no tengo nada que mida lo que pretende medir.
De lo que sí estoy seguro es de que en este siglo habrá muchos cambios al respecto. Pero hace falta que empecemos. Y una buena manera de empezar es empezar por casa, discutiendo por qué enseñamos lo que enseñamos, por qué enseñamos "esto" en lugar de "esto otro", para qué sirve lo que enseñamos, "qué preguntas contesta lo que enseñamos" y aún más importante: "¿quién hizo las preguntas el alumno o el docente?”.
La formación de nuestros niños está -en parte- en manos de los docentes. El Estado tiene en sus manos que vulnerar la hipocresía histórica de decir que lo que más le interesa es la educación y después hace poco por ella. Crear centros de capacitación acordes con esta lógica es el primer paso. Pero proveer mejores condiciones de trabajo y pagar sueldos no sólo "dignos", sino los mejores, es una obligación para el futuro inmediato. Cualquier otra cosa es "más de lo mismo".
Un maestro, un profesor, es quien asume -entre sus tareas- la de averiguar si los alumnos estudiaron, se prepararon, si comprendieron, si dedicaron tiempo y esfuerzo... En pocas palabras: si "saben". Pero en general, nos debemos a nosotros mismos una pregunta: ¿los interesamos antes? ¿Quién tiene ganas de dedicar su tiempo, su energía y esfuerzo a algo que no le interesa? ¿Sabemos los docentes despertar curiosidades? ¿Quién nos preparó para eso? ¿Quién nos enseñó o enseña a generar apetito por aprender? ¿Quién se preocupa por bucear en los gustos o inclinaciones de los jóvenes para ayudarlos a desarrollarse por allí? Haga una prueba: tome un niño de tres años y cuéntenle cómo se concibe una criatura. Es muy posible que si usted tiene buena sintonía con el niño, él lo escuche, pero después salga corriendo a jugar con otra cosa. En cambio, si usted hace las mismas reflexiones delante de un niño de seis o siete años, verá cómo el interés es diferente, la atención es distinta. ¿Por qué? Porque lo está ayudando a encontrar la respuesta a una pregunta que él ya se hizo. El mayor problema de la educación en los primeros niveles es que los docentes dan respuestas a preguntas que los niños no Se hicieron, tener que tolerar eso es decididamente muy aburrido.
¿Por qué no probamos al revés? ¿Puede todo docente explicar por qué enseña lo que enseña? ¿Puede explicar para qué sirve lo que dice? ¿Es capaz de contar el origen del problema que llevó a la solución que quiere que aprendamos? ¿Quién dijo que la tarea del docente es sólo dar respuestas?
La primera cosa que un buen docente debiera hacer es tratar de generar preguntas. ¿Usted se sentaría a escuchar respuestas a preguntas que no se hizo? ¿Lo haría con ganas? ¿Lo haría con interés? ¿Cuánto tiempo le dedicaría? ¿Por qué lo haría? Quizás, para cumplir, por elegancia, por respeto, porque no le queda más remedio, porque está obligado por las circunstancias, pero trataría de escapar de la situación lo más rápido posible. Los jóvenes o los niños no pueden.
En cambio, si uno logra despertar la curiosidad de alguien, si le pulsa la cuerda adecuada, el joven saldrá en búsqueda de la respuesta porque le interesa encontrarla. La encontrará solo, se la preguntará al compañero, a los padres, al maestro/a, la buscará en un libro... no sé. Algo va a hacer, porque está motorizado por su propio interés.
La situación, vista desde un alumno, podría resumirse así (con la exageración que necesito para poder dar énfasis a lo que pienso): "Por qué estoy obligado a venir en el momento que me dicen, a pensar en lo que me dicen, a no mirar lo que otros escribieron y publicaron al respecto, a no poder discutirlo con mis compañeros, a tener que hacerlo en un tiempo fijo, a no poder ir al baño si necesito hacerlo, a no poder comer si tengo hambre o beber si tengo sed, y encima puede que me sorprendan con preguntas sin darme tiempo para preparar las respuestas?”.
Puesto todo junto, ¿no luce patético? Es probable que varios alumnos no logren nunca resolver los problemas del examen que tienen delante, pero no porque desconozcan la solución, sino porque quizá no lleguen nunca a superar todas las vallas que vienen antes.
Desde el año 1993 estamos haciendo una experiencia en la Competencia de Matemática que lleva el nombre de mi padre. Los alumnos de todo el país que se presentan a rendir la prueba pueden optar por anotarse en pareja. Esto es: si quieren, pueden rendir individualmente, pero si no, pueden elegir un compañero o compañera para pensar los problemas en conjunto, buscarse alguien con quien discutir y polemizar los ejercicios.
Este método, ¿no se parece más a la vida real? ¿No nos llenamos la boca diciendo que tratamos de fomentar el trabajo en grupo, las consultas bibliográficas, las interconsultas con otros especialistas, las discusiones, los foros, los debates... en el mundo de todos los días? ¿Por qué no tratamos de reproducir estas situaciones en la ficción de un aprendizaje circunstancial?
En el colegio primario o secundario, en donde los maestros o profesores tienen un contacto cotidiano con los alumnos -si la relación interactiva docente-alumno funcionara efectivamente como tal- no entiendo las pruebas por sorpresa. ¿No es suficiente esa relación que dura meses para detectar quién es el que entendió y quién no? ¿Hace falta como método didáctico tirarles la pelota como si estuvieran jugando al "distraído"?
Estos sistemas de examinación tienen un fuerte componente de "desconfianza". Pareciera que el docente sospecha que el alumno no estudió o que no sabe, o que se va a copiar, y entonces lo quiere descubrir. Y allí empieza la lucha. Una lucha estéril e incomprensible, que exhibe la disociación más curiosa: "nadie pelearía contra quien lo ayuda ni trataría de engañarlo”.
Quizás el problema ocurra porque el alumno no logra descubrir que la relación está dada en esos términos, y como la responsabilidad mayor pasa por los que estamos de este lado, no hay dudas de que los que tenemos que cambiar somos nosotros.
No propongo el "no examen". Es obvio que para poder progresar en cualquier carrera, en cualquier estadio de la educación, uno tiene que demostrar -de alguna forma- que sabe lo que debería saber. Eso está fuera de discusión. Discrepo con la metodología, me resisto a este "tipo" de examen, sencillamente porque no tengo nada que mida lo que pretende medir.
De lo que sí estoy seguro es de que en este siglo habrá muchos cambios al respecto. Pero hace falta que empecemos. Y una buena manera de empezar es empezar por casa, discutiendo por qué enseñamos lo que enseñamos, por qué enseñamos "esto" en lugar de "esto otro", para qué sirve lo que enseñamos, "qué preguntas contesta lo que enseñamos" y aún más importante: "¿quién hizo las preguntas el alumno o el docente?”.
La formación de nuestros niños está -en parte- en manos de los docentes. El Estado tiene en sus manos que vulnerar la hipocresía histórica de decir que lo que más le interesa es la educación y después hace poco por ella. Crear centros de capacitación acordes con esta lógica es el primer paso. Pero proveer mejores condiciones de trabajo y pagar sueldos no sólo "dignos", sino los mejores, es una obligación para el futuro inmediato. Cualquier otra cosa es "más de lo mismo".
Bibliografía recomendada por Prometeo
Ander Egg, Ezequiel, “Técnicas de Investigación Social” décima quinta edición, Buenos Aires, El Cid Editor, 1983, único tomo, 461 páginas.
Berlo, David “El Proceso de la Comunicación”, Introducción a la teoría y a la práctica, décima sexta reimpresión, Buenos Aires, El Ateneo, 1990, único tomo, 173 páginas.
Black, Sam, “ABC de las Relaciones Públicas” Todos los secretos y fundamentos de las Relaciones Públicas con ejemplos reales, segunda edición, Barcelona, Gestión 2000 S.A., único tomo, 227 páginas.
Blanco, Lorenzo A. “El Planeamiento” Práctica de Relaciones Públicas, primera edición, Buenos Aires, Ugerman Editor, 2000, único tomo, 269 páginas.
Blanco Villalta, Jorge G., “Ceremonial”, segunda edición, Buenos Aires, Lugar S.A., 1992, único tomo, 526 páginas.
Bunge, Mario “La Ciencia su Método y su Filosofía”, primera edición, Buenos Aires, Ediciones Siglo Veinte, 1981, único tomo, 110 páginas.
Capriotti, Paul “La imagen de empresa” Estrategia para una comunicación integrada, primera edición, Barcelona, Consejo Superior de Relaciones Públicas de España, 1992, único tomo, 169 páginas.
“Código de Ética de la Internacional Public Relation Asociation” aprobado en el Congreso Internacional de Atenas 1965 y modificado en Teherán 1968.
Costa, Joan “Identidad Corporativa”, primera edición, México D.F., Trillas S.A., 1993, único tomo, 125 páginas.
Grunig, James, “Dirección de Relaciones Públicas”, primera edición, Barcelona, 2000, único tomo, 756 páginas.
Herrera Figueroa, Miguel, “Universidad y Educación Triversitaria”, primera edición, Buenos Aires, Plus Ultra, 1995, único tomo, 162 paginas.
Méndez, Carlos, “La Opinión Pública”, primera edición, Ciudad Argentina, 1999, único tomo, 277 páginas.
Soler, Pere, “Estrategia de Comunicación en Publicidad y Relaciones Públicas”, primera edición, Barcelona, Gestión 2000 S.A., 1997, único tomo, 154 páginas.
Villafañe, Justo, “Imagen Positiva” Gestión estratégica de la imagen de las empresas, primera edición, Madrid, Pirámide S.A., 1993, único tomo, 341 páginas.
Wilcox, Dennis, “Relaciones Públicas Estrategias y Tácticas”, sexta edición, Madrid, Addison Wesley, 2000, único tomo, 611 páginas.
Bibliografía de investigación
Arias Galicia, F., Introducción a la técnica de investigación. México. Trilla. (1980).
Asti Vera, Armando. Metodología de la investigación. 5a. ed. Buenos Aires, Kapelusz, 1983.
Hernández Sampieri R., Fernández Collado, C. y Baptista, Lucio P. (1998). Metodología de la investigación. México. Mc Graw-Hill.
León, O y Montero I. (1993). Diseño de investigaciones. Madrid. McGraw-Hill.
Pardinas, Felipe. Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales. 27a. ed. México, Siglo Veintiuno, 1984. 242 p.
Siera Bravo, Restituto. Tesis doctorales y trabajos de investigación científica. Metodología general de su elaboración y documentación. 4a. ed. Madrid, Paraninfo, 1996. 497 p.
Deegan M. J. & Hill M. Women and symbolic interaction. Boston: Allen and Unwin; 1987.
Forni, F. “Estrategias de recolección y estrategias de análisis en la investigación social”, pp. 9-105, en Forni, Gallart & Vasilachis de Gialdino, Métodos cualitativos II. La práctica de la investigación, CEAL, Buenos Aires, 1992.
Gallart, M. A. "La integración de métodos y la metodología cualitativa. Una reflexión desde la práctica de la investigación", pp. 107-151, en Forni, Gallart & Vasilachis de Gialdino, Métodos cualitativos II. La práctica de la investigación, CEAL, Buenos Aires, 1992.
García Nuñez, J., Gogna, M. & Ramos, S. Complementación de Enfoques Cualitativo y Cuantitativo, UNFPA /CEDES, Santiago, 1996.
Ibañes J. El regreso del sujeto. La investigación social de segundo orden. Madrid: Siglo XXI; 1994.
Reichart Ch. S., Cook T. D. Hacia una superación del enfrentamiento entre los métodos cualitativos y cuantitativos. En: Reichart Ch. S. & Cook T. D. (edit.). Métodos cualitativos y cuantitativos en investigación evaluativa. Madrid: Morata, 1986.
Strauss A. L. Qualitative analysis for social scientifics. New York: Cambridge University Press, 1987.
Saltalamacchia, H. R. El proyecto de investigación: su estructura y redacción, Puerto. Rico, 2ª edición, 1997.
Saltalamacchia, H. R. Del proyecto al Informe Final: aportes a la investigación cualitativa, mimeo, Buenos Aires, 2001.
Sandelowski, M. “The problem or rigor in qualitative research”, pp. 27-37, en Advances in Nursing Sciencies, 1986.
Sautú, R. “Acerca de qué es y no es investigación científica en ciencias sociales”, Cap. 7, pp. 179-195, en Wainerman, C. & Sautú, R. (compiladoras), La trastienda de la investigación, Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1997.
Sirvent, María Teresa “El proceso de investigación, las dimensiones de la metodología y la construcción del dato científico”. Documento de trabajo, Instituto de Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, abril de 1997.
Taylor, S. J. y Bogdan, R. (1986). Introducción a los métodos cualitativos de investigación. La búsqueda de significados, Buenos Aires, Editorial Paidós, 1995.
Berlo, David “El Proceso de la Comunicación”, Introducción a la teoría y a la práctica, décima sexta reimpresión, Buenos Aires, El Ateneo, 1990, único tomo, 173 páginas.
Black, Sam, “ABC de las Relaciones Públicas” Todos los secretos y fundamentos de las Relaciones Públicas con ejemplos reales, segunda edición, Barcelona, Gestión 2000 S.A., único tomo, 227 páginas.
Blanco, Lorenzo A. “El Planeamiento” Práctica de Relaciones Públicas, primera edición, Buenos Aires, Ugerman Editor, 2000, único tomo, 269 páginas.
Blanco Villalta, Jorge G., “Ceremonial”, segunda edición, Buenos Aires, Lugar S.A., 1992, único tomo, 526 páginas.
Bunge, Mario “La Ciencia su Método y su Filosofía”, primera edición, Buenos Aires, Ediciones Siglo Veinte, 1981, único tomo, 110 páginas.
Capriotti, Paul “La imagen de empresa” Estrategia para una comunicación integrada, primera edición, Barcelona, Consejo Superior de Relaciones Públicas de España, 1992, único tomo, 169 páginas.
“Código de Ética de la Internacional Public Relation Asociation” aprobado en el Congreso Internacional de Atenas 1965 y modificado en Teherán 1968.
Costa, Joan “Identidad Corporativa”, primera edición, México D.F., Trillas S.A., 1993, único tomo, 125 páginas.
Grunig, James, “Dirección de Relaciones Públicas”, primera edición, Barcelona, 2000, único tomo, 756 páginas.
Herrera Figueroa, Miguel, “Universidad y Educación Triversitaria”, primera edición, Buenos Aires, Plus Ultra, 1995, único tomo, 162 paginas.
Méndez, Carlos, “La Opinión Pública”, primera edición, Ciudad Argentina, 1999, único tomo, 277 páginas.
Soler, Pere, “Estrategia de Comunicación en Publicidad y Relaciones Públicas”, primera edición, Barcelona, Gestión 2000 S.A., 1997, único tomo, 154 páginas.
Villafañe, Justo, “Imagen Positiva” Gestión estratégica de la imagen de las empresas, primera edición, Madrid, Pirámide S.A., 1993, único tomo, 341 páginas.
Wilcox, Dennis, “Relaciones Públicas Estrategias y Tácticas”, sexta edición, Madrid, Addison Wesley, 2000, único tomo, 611 páginas.
Bibliografía de investigación
Arias Galicia, F., Introducción a la técnica de investigación. México. Trilla. (1980).
Asti Vera, Armando. Metodología de la investigación. 5a. ed. Buenos Aires, Kapelusz, 1983.
Hernández Sampieri R., Fernández Collado, C. y Baptista, Lucio P. (1998). Metodología de la investigación. México. Mc Graw-Hill.
León, O y Montero I. (1993). Diseño de investigaciones. Madrid. McGraw-Hill.
Pardinas, Felipe. Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales. 27a. ed. México, Siglo Veintiuno, 1984. 242 p.
Siera Bravo, Restituto. Tesis doctorales y trabajos de investigación científica. Metodología general de su elaboración y documentación. 4a. ed. Madrid, Paraninfo, 1996. 497 p.
Deegan M. J. & Hill M. Women and symbolic interaction. Boston: Allen and Unwin; 1987.
Forni, F. “Estrategias de recolección y estrategias de análisis en la investigación social”, pp. 9-105, en Forni, Gallart & Vasilachis de Gialdino, Métodos cualitativos II. La práctica de la investigación, CEAL, Buenos Aires, 1992.
Gallart, M. A. "La integración de métodos y la metodología cualitativa. Una reflexión desde la práctica de la investigación", pp. 107-151, en Forni, Gallart & Vasilachis de Gialdino, Métodos cualitativos II. La práctica de la investigación, CEAL, Buenos Aires, 1992.
García Nuñez, J., Gogna, M. & Ramos, S. Complementación de Enfoques Cualitativo y Cuantitativo, UNFPA /CEDES, Santiago, 1996.
Ibañes J. El regreso del sujeto. La investigación social de segundo orden. Madrid: Siglo XXI; 1994.
Reichart Ch. S., Cook T. D. Hacia una superación del enfrentamiento entre los métodos cualitativos y cuantitativos. En: Reichart Ch. S. & Cook T. D. (edit.). Métodos cualitativos y cuantitativos en investigación evaluativa. Madrid: Morata, 1986.
Strauss A. L. Qualitative analysis for social scientifics. New York: Cambridge University Press, 1987.
Saltalamacchia, H. R. El proyecto de investigación: su estructura y redacción, Puerto. Rico, 2ª edición, 1997.
Saltalamacchia, H. R. Del proyecto al Informe Final: aportes a la investigación cualitativa, mimeo, Buenos Aires, 2001.
Sandelowski, M. “The problem or rigor in qualitative research”, pp. 27-37, en Advances in Nursing Sciencies, 1986.
Sautú, R. “Acerca de qué es y no es investigación científica en ciencias sociales”, Cap. 7, pp. 179-195, en Wainerman, C. & Sautú, R. (compiladoras), La trastienda de la investigación, Editorial de Belgrano, Buenos Aires, 1997.
Sirvent, María Teresa “El proceso de investigación, las dimensiones de la metodología y la construcción del dato científico”. Documento de trabajo, Instituto de Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, abril de 1997.
Taylor, S. J. y Bogdan, R. (1986). Introducción a los métodos cualitativos de investigación. La búsqueda de significados, Buenos Aires, Editorial Paidós, 1995.
Como participar en Prometeo
Proyectos
Papers
Propuestas
Sugerencias
Artículos
Notas
Tesis
Reflexiones científicas y empíricas.
Trabajos de Investigación.
Papers
Propuestas
Sugerencias
Artículos
Notas
Tesis
Reflexiones científicas y empíricas.
Trabajos de Investigación.
Buscamos propuestas concretas a temas concretos:
Peritajes y Arbitrajes.
Issues Management.
Investigación en Relaciones Públicas
Imagen Pública.
Comunicaciones Agropecuarias.
Comunicaciones Ambientales.
Auditorias de Comunicación.
Estudios de Clima Interno.
Metodología en Relaciones Públicas
Metodología de las Relaciones Públicas
Issues Management.
Investigación en Relaciones Públicas
Imagen Pública.
Comunicaciones Agropecuarias.
Comunicaciones Ambientales.
Auditorias de Comunicación.
Estudios de Clima Interno.
Metodología en Relaciones Públicas
Metodología de las Relaciones Públicas
Filosofía de Prometeo
Inquietud por la búsqueda e intercambio de nuevos conocimientos, tendencias y experiencias en el campo de las Relaciones Públicas.
Valores de Prometeo
Ética
Investigación
Sed de conocimiento
Mística profesional
Por qué Prometeo
Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo a que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas.
Como introductor del fuego e inventor del sacrificio Prometeo es considerado el protector de la civilización humana. En Atenas Prometeo tenía un altar en la Academia de Platón (Pausanias i.30§2), desde donde partía una carrera de antorchas celebrada en su honor por la ciudad, en la que ganaba el primero que alcanzaba la meta con la antorcha encendida.
En la mitología griega, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’) es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de un hinojo y darlo a los humanos para su uso.
El complejo de Prometeo
En el psicoanálisis, el mito de Prometeo se considera relacionado con la metáfora de la contribución al conocimiento de los hombres. Los psicoanalistas hablan del complejo de Prometeo, una perpetua búsqueda del conocimiento, y admiten que también se trata del complejo de Edipo de la vida intelectual.
lunes, 29 de enero de 2007
2007 Año de elecciones... sin tener a quién elegir
Este año será un año especial para la vida institucional de nuestro país. Se llevarán a cabo elecciones nacionales donde, entre otras cosas, se elegirá al nuevo Presidente de la Nación. Van a ser las primeras elecciones desde 2001, donde el primer mandatario que resulte electo tomará la posta desde un mandato constitucional cumplido. Es una prueba de fuego tanto para el sistema institucional, el político y el de toda la sociedad.
Esta situación crucial, pone de manifiesto un escenario preocupante: nadie sabe quién se va a
postular.
Tanto el Presidente actual, que puede optar por la reelección, como los referentes de otros partidos no terminan de definir su situación frente a la candidatura presidencial, evidenciando también fisuras partidarias, intrigas palaciegas y conflictos sin fin.
Esta realidad hace que el grueso del electorado se encuentre en un estado de orfandad a la hora de estudiar, analizar y discutir candidatos, plataformas, planes de gobierno...
El debate social y las campañas políticas se han reducido a simples promesas electorales que oscilan cual péndulo de acuerdo con la "agenda". Los medios no son más espacios de formación y crítica, y paulatinamente se están convirtiendo en obsecuentes canales de difusión de los "mensajes clave" que los políticos y candidatos de turno utilizan a su antojo.
Decidir o implicarse en la decisión ciudadana más importante semanas o días antes de un comicio es una irresponsabilidad, pero cuando esto es consecuencia del accionar de los mismos partidos politicos y sus dirigentes, se constituye en una falta de ética y de conducción con resultados muy negativos para la sociedad.
El papel de las Relaciones Públicas
Como profesionales del area de Comunicación y de las Ciencias Sociales, podemos realizar un valioso aporte. No solamente estamos capacitados para la construcción de mensajes claves, sino para el diseño de verdaderos planes de comunicación que aporten información, transparencia, y profundidad a la realidad política nacional. Podemos construir campañas que no solamente ganen elecciones, sino que contribuyan a buenos gobiernos.
Esta situación crucial, pone de manifiesto un escenario preocupante: nadie sabe quién se va a
postular.
Tanto el Presidente actual, que puede optar por la reelección, como los referentes de otros partidos no terminan de definir su situación frente a la candidatura presidencial, evidenciando también fisuras partidarias, intrigas palaciegas y conflictos sin fin.
Esta realidad hace que el grueso del electorado se encuentre en un estado de orfandad a la hora de estudiar, analizar y discutir candidatos, plataformas, planes de gobierno...
El debate social y las campañas políticas se han reducido a simples promesas electorales que oscilan cual péndulo de acuerdo con la "agenda". Los medios no son más espacios de formación y crítica, y paulatinamente se están convirtiendo en obsecuentes canales de difusión de los "mensajes clave" que los políticos y candidatos de turno utilizan a su antojo.
Decidir o implicarse en la decisión ciudadana más importante semanas o días antes de un comicio es una irresponsabilidad, pero cuando esto es consecuencia del accionar de los mismos partidos politicos y sus dirigentes, se constituye en una falta de ética y de conducción con resultados muy negativos para la sociedad.
El papel de las Relaciones Públicas
Como profesionales del area de Comunicación y de las Ciencias Sociales, podemos realizar un valioso aporte. No solamente estamos capacitados para la construcción de mensajes claves, sino para el diseño de verdaderos planes de comunicación que aporten información, transparencia, y profundidad a la realidad política nacional. Podemos construir campañas que no solamente ganen elecciones, sino que contribuyan a buenos gobiernos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
